Leyenda: París, 1885. José Asunción Silva entra al estudio de Nadar, el fotógrafo más célebre del siglo XIX. En ese estudio posaron escritores de la talla de Victor Hugo o Charles Baudelaire. Nadar, famoso por capturar el ‘alma’ más allá del rostro, obtiene la que será la imagen icónica de Silva: elegante, introspectivo y cosmopolita. No es solo una foto; es la prueba de su paso por la capital del mundo.
La pieza —contexto—: La que ves no es una reproducción cualquiera. Este retablo de 143.5 x 97 cm ha presidido el auditorio de la Casa de Poesía Silva desde su fundación en 1986. Es una pieza histórica en sí misma: nunca había salido de ese salón hasta la presente exposición.
Detalle: ¿Notaste que la iluminación se ubica en la parte superior del rostro, particularmente en su frente? De esta manera el fotógrafo resalta la imaginación artística del poeta antes que al hombre elegante.
Escucha el poema «La voz de las cosas»
¡Si os encerrara yo en mis estrofas,
frágiles cosas que sonreís
pálido lirio que te deshojas
rayo de luna sobre el tapiz
de húmedas flores, y verdes hojas
que al tibio soplo de mayo abrís,
si os encerrara yo en mis estrofas,
pálidas cosas que sonreís!
¡Si aprisionaros pudiera el verso
fantasmas grises, cuando pasáis,
móviles formas del Universo,
sueños confusos, seres que os vais,
ósculo triste, suave y perverso
que entre las sombras al alma dais,
si aprisionaros pudiera el verso
fantasmas grises cuando pasáis!
Poema en voz del poeta colombiano Alvaro Mutis
Este audio forma parte de la Colección Voces para el tiempo de la Fonoteca de la Casa de Poesía Silva


