Bogotá, 1869. José Asunción Silva es retratado por el famoso fotógrafo santandereano —pionero de la fotografía en Colombia y amigo cercano de la familia— Demetrio Paredes. Resalta en el retrato la mirada profunda del niño de cuatro años que prefigura la del poeta en el retrato de Nadar. Paredes fue cofundador de la célebre publicación seriada Papel Periódico Ilustrado y además de legarnos el retrato icónico de la infancia de José Asunción Silva, retrató a su hermana Elvira y a personalidades tan importantes de la época como Tomás Cipriano de Mosquera o Manuel Murillo Toro.
La pieza —contexto—: Esta obra es una reproducción con calidad de museo enmarcada en madera y cristal de medidas 65.5 x 50 cm. Es patrimonio histórico del acervo de la Casa de Poesía Silva y nunca antes había salido del auditorio principal de la Casa desde su apertura en 1986.
Detalle: Fíjate en los ojos. ¿Notas su actitud reflexiva? Una mirada nada habitual que refleja una extraña sabiduría en un niño de apenas cuatro años.
Escucha el poema «Los maderos de San Juan»
¡Aserrín!
¡Aserrán!
Los maderos de San Juan,
piden queso, piden pan,
los de Roque
alfandoque,
los de Rique
alfeñique
¡Los de triqui,
triqui, tran!
Y en las rodillas duras y firmes de la Abuela,
con movimiento rítmico se balancea el niño
y ambos agitados y trémulos están;
la abuela le sonríe con maternal cariño
mas cruza por su espíritu como un temor extraño
por lo que en lo futuro, de angustia y desengaño
los días ignorados del nieto guardarán.
Los maderos de San Juan
piden queso, piden pan.
¡Triqui, triqui,
triqui, tran!
Esas arrugas hondas recuerdan una historia
de sufrimientos largos y silenciosa angustia
y sus cabellos, blancos, como la nieve, están.
De un gran dolor el sello marcó la frente mustia
y son sus ojos turbios espejos que empañaron
los años, y que ha tiempos, las formas reflejaron
de cosas y seres que nunca volverán.
Los de Roque, alfandoque
¡Triqui, triqui, triqui, tran!
Mañana cuando duerma la Anciana, yerta y muda,
lejos del mundo vivo, bajo la oscura tierra,
donde otros, en la sombra, desde hace tiempo están,
del nieto a la memoria, con grave son que encierra
todo el poema triste de la remota infancia
cruzando por las sombras del tiempo y la distancia,
¡de aquella voz querida las notas vibrarán!
Los de Rique, alfeñique
¡Triqui, triqui, triqui, tran!
Y en tanto en las rodillas cansadas de la Abuela
con movimiento rítmico se balancea el niño
y ambos conmovidos y trémulos están,
la Abuela se sonríe con maternal cariño
mas cruza por su espíritu como un temor extraño
por lo que en lo futuro, de angustia y desengaño
los días ignorados del nieto guardarán.
¡Aserrín!
¡Aserrán!
Los maderos de San Juan
piden queso, piden pan,
los de Roque
alfandoque
los de Rique
alfeñique
¡triqui, triqui, triqui, tran!
¡triqui, triqui, triqui, tran!
Poema en voz del poeta colombiano Alvaro Mutis
Este audio forma parte de la Colección Voces para el tiempo de la Fonoteca de la Casa de Poesía Silva


