Luis Vidales entregó el manuscrito de Suenan timbres a la imprenta Minerva de Bogotá en 1926. El país leyó por primera vez versos sobre tranvías. Los lectores descubrieron una poesía habitada por relojes. La obra sorprendió con su ruptura geométrica. El libro cambió el rumbo de nuestra literatura.
El texto superó la incomprensión inicial. El público agotó la primera publicación. La obra exigió nuevas impresiones con el paso de las décadas. Distintas editoriales asumieron el reto de republicar estos versos. Instituciones culturales lideraron ediciones conmemorativas. El texto llegó a nuevas generaciones de lectores.
Hoy conmemoramos el primer siglo de este hito literario. La Casa de Poesía Silva lidera los homenajes de este año. Los Impresentables ediciones se suman a este esfuerzo. Ambas instituciones preparan una nueva edición crítica de la obra. El nuevo volumen compila y analiza un siglo de transformaciones editoriales.
A continuación, documentamos la evolución material de la obra a través de sus portadas.
Galería Histórica: 100 Años en portadas



